lunes, 25 de octubre de 2010

Un bloqueo para matar niños

Son conocidas las incidencias del Bloqueo de la mayor potencia de la historia de la humanidad, los Estados Unidos de América, contra un minúsculo país que se niega a adoptar el rumbo que la derecha norteamericana le marcó hasta 1959. De tanto daño que intenta causar, no logra rendirnos por la voluntad e iniciativa de un pueblo decidido a defender lo que tanto costó. Sin embargo, la parte más criminal de esa política genocida queda al desnudo cuando se trata de los niños cubanos.
Según el reciente informe de Cuba a la Organización de Naciones Unidas, "Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba", el Instituto de Oncología y Pediatría está imposibilitado de emplear placas de yodo radiactivo en el tratamiento a niños que padecen del tumor retinoblastoma, que crece en la retina. Estas placas solo se pueden adquirir en EE.UU. No poder utilizarlas significa que hay que extirpar, como única alternativa, uno de los ojos, y en otros casos los dos. Algo que luego limita seriamente la vida de esos niños.
Cuba no tiene acceso al citotástico Temozolamide, que se usa en tumor del sistema nervioso central. Alrededor de 30 niños cubanos, anualmente, lo necesitan. El empleo de este medicamento aumentaría considerablemente la supervivencia y calidad de vida de estos pacientes.
A los niños cubanos se les niega el uso del Amplatzer, un dispositivo de fabricación norteamericanaque evita el rechazo en operaciones del corazón. En este caso Maria Fernanda Vidal, Cyntia Soto Aponte, Mayuli Pérez Ulboa, Lianet D. Alvarez, son cuatro niños cubanos cuyos nombres se suman a la lista de años anteriores, que esperan para ser operados, mientras Cuba busca como salvarles la vida.
Pero el bloqueo también afecta al propio pueblo norteamericano: A la compañia norteamericana ABOOT se le prohíbe vender a Cuba el Sevofluorane, agente anestésico que además protege contra problemas de corazón en caso de isquemia.
Para acabar de indignarse, porque no cabe otro término, al cardiocentro William Soler, reconocido centro pediátrico infantil, está, desde el año 2007, en la lista de "Hospital denegado" del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.
¿Que razón justifica esa política genocida contra los niños cubanos ?
¿Cómo explica el Imperio el veto a un hospital infantil ?. ¿ Es que acaso es un "nido de terroristas", un "rincón oscuro" del mundo ?
Cuánto contrasta esa actitud imperial con la política cubana de enviar médicos y medicinas a recónditos lugares de este mundo. Cuánto contrasta con la disposición de Cuba de enviar médicos a New Orleans cuando el desastre del Katrina.
Bastarían solo estos datos, para señalar que no hay justificación posible para mantener la política genocida del Bloqueo. Pero el Imperio y sus clases dirigentes, siempre han sido sordos del oído izquierdo. Y hasta del derecho, porque ni siquiera sus aliados de la OTAN, le acompañan en la votación contra el Bloqueo en la ONU desde que estas comenzaron hace ya casi 20 años. Y este 26 de octubre, será un nuevo grito contra los sordos imperiales.

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