jueves, 28 de mayo de 2026

Como son las cosas.... ¿Será Cuba atacada? Campo de batalla digital. (II)


Por Alejandro Sanchez
Toda guerra conlleva un campo de batalla comunicacional. No es algo privativo de la modernidad: parlamentarios, negociaciones con tribus ribales al enemigo, tambores y címbalos, incluso el dibujo corporal de los guerreros.
Según Homero, cuando Patroclo entró al campo de batalla con la armadura de Áquiles, los troyanos huían. Los estandartes, acuñar monedas, destruir los jeroglifos del gobernante derrotado o sustituirlos por los símbolos del invasor; la destrucción de los templos, el genocidio de una ciudad entera para que otras no se resistieran, etc...

Los medios masivos de comunicación agregaron un plus a esta propaganda de guerra en el que ni siquiera pretendo ahondar. Hollywood y la maquinaria mediática norteamericana al servicio de los grandes poderes corporativos, es el mejor ejemplo.
Para analizar el momento de Cuba en esta guerra mediática debemos estudiar referentes, tres estrategias distintas de combate.
China y Rusia: En ese orden, ambos países buscaron y lograron soberanía mediática, sostenida por soberanía tecnológica, comunicacional, etc. No solo son capaces de bloquear el mundo digital, comunicacional y servicios online occidentales, sino que tienen opciones a este: redes digitales propias, sistemas de comunicación globales de éxito. Pueden sostener su narrativa, incluso en algunos espacios la imponen.

Por supuesto, son economias de primer orden, con recursos.

Estados Unidos aprobó en 2024, un presupuesto de 2500 millones USD para 3 años con el objetivo explícito de hacer propanda anti-china. La maquinaria anti-rusa no ha dejado de funcionar desde 1917, con leve pausa entre 1941 a 1945, no importa que ya no sean comunistas.

En respuesta, China invita a influencers del mundo entero a descubrir su país y narrar los adelantos logrados, y el primer lugar al que los invitan es al Museo del Partido Comunista de China, no al de Mao o Den Xiaoping, al del Partido.

En menos de 2 años, han aprobado 3 leyes fundamentales: la de Defensa de la Cultura e Identidad, la que prohibe los contenidos en redes digitales que promuevan el consumismo y la vida elitista, y una regulación para que los generadores de contenido de temas especializados estén certificados como especialistas en ello.

Rusia, por su parte, "llenó" las redes sociales de hermosas rubias que nos enseñan costumbres eslavas o el idioma. Entre el 60 y 80% de sus medios de prensa regionales y nacionales son propiedad estatal o públic, y ha prohíbido cualquier propaganda explícita a los temas de la agenda woke.
Irán: El país persa no tiene redes propias, sí idioma e idiosincracia que hacen complicada la estrategia enemiga contra ellos. Tuvieron la voluntad y capacidad de bloquear internet en todo el país e incluso localizar los nanos y sistemas ilegales de VPN y neutralizarlos, lo que dificulta "atacarlos".
En respuesta ha buscado las vías (facilidades chinas mediante) de lanzar sus mensajes a las redes occidentales con excelentes resultados.
Irán no es una economía del Primer Mundo, pero es indudable que dedicó los recursos y las capacidades para dar esa batalla.
Venezuela: Hasta el 3 de enero lo estuvieron haciendo bastante bien, logrando posicionarse en las propias plataformas enemigas. La UICOM; un ministerio enfocado en la comunicación con dirigentes muy bien preparados, doctorados en Filosofía y otras materias, y una red social y comunitaria comprometida, lograron esos resultados, aunque sin excesivos recursos, ni capacidades o plataformas autónomas.
Quienes observaron el proceso durante años, especialmente durante el mandato de Nicolás Maduro pudieron apreciar cambios, reposicionamientos, incluso rectificaciones en el decir y ser del dirigente.
Después del 3.1, al decir de una declaración rusa: se han tenido que adaptar a las nuevas realidades; por regla general a la defensiva y con un costo mediático negativo.
Las tres estrategias pasan por factores bastante bien definidos: recursos propios, voluntad política y organización estratégica.
China y Rusia cuentan con todos estos elementos en mayor o menor orden por eso vencen, logran victorias, imponen su discurso y hegemonia. Lo que en Cuba es el Departamento Ideológico del Partido, en China tiene un nombre mucho más revelador; Departamento de Propaganda y cumple su función; en Rusia, existe una oficina de comunicación subordinada al Presidente pero no para gestionar sus redes comunicacionales, sino para determinar qué conviene al país en cuanto a comunicación política e institucional, y a pesar de ser capitalista, parecen tener más claro que otros el concepto marxista de Hegemonia Cultural y de que en los medios de comunicación no existen medios fundamentales y no fundamentales.
Irán no cuenta con todos los recursos y logra resistir. Particularmente no domino sus mecanismos internos pero de lo visto en el Coloquio Patria y su impacto en redes con legos, minions y demás, lo tienen claro en cuanto a voluntad y organización.
Por último, respecto a Venezuela no creo que sea necesario profundizar más, pero al menos lo que se refleja en los cursos que aún imparte la UICOM y el diálogo que, aparentemente, aún logran con sus bases, tienen una idea de lo que quieren, una estrategia, por más que ahora se "batan en retirada".
¿Y Cuba?

¿Cuenta Cuba con los recursos autónomos, más allá del humano?
¿Está el recurso humano capacitado, comprometido, ideologizado?
¿Son nuestras plataformas tecnológicas viables, sostenibles, funcionales, atractivas al usuario nacional?
¿Son nuestra tecnología, soportes energéticos, plataformas de comunicación, medios de prensa, etc..., a prueba de bombas?
¿Tenemos capacidad desde Cuba o puntos claves en el exterior para romper el silencio si nos quedamos sin energía, si el enemigo nos corta internet o nos ataca con armas de pulso electromagnético, o cualquier otra aberración?
¿Podremos informar al pueblo y al mundo de lo que ocurre en Cuba en una situación de guerra total?
Otras preguntas serían;
¿Vamos a cortar internet y a confiscar todos los starlink y etc, de manera total, y no parcial y circunstancial, como ya se ha hecho cuando ha sido necesario?
¿Existe voluntad, más allá de nuestros principios y valores, para tomar decisiones efectivas, coherentes; para escalar en la radicalidad del discurso, para reflejar nuestro antimperialismo, más allá de la retórica discursiva, de algún manifiesto puntual de nuestra dirigencia?
A juzgar por las últimas declaraciones y comunicados oficiales, sí, y ya eso es un paso que es imprescindible maximizar.

¿Existe una estrategia comunicacional ideologizada y politizada reconocida y conocida, de uso cotidiano?
¿Es, por ejemplo, la comunicación politica un recurso estudiado, cientificamente planeado y sistematizado en nuestro sistema de medios, juridicamente reconocible en el uso cotidiano, no sé, quizás en la Ley de Comunicacion Social?
¿Tenemos equipos de trabajo profesionales y politicamente comprometidos dedicados a crear ideología, a combatir la superioridad táctica del enemigo, incluso de tomar la iniciativa?
¿Existe una estructuración sistémica de nuestra contrapropaganda, de cómo llevar la lucha en redes, con una estrategia basada en principios claros y coherentes con los movimientos tácticos que en lo diplomático, económico, social y hasta militar, hemos hecho o tengamos que hacer?
En el análisis estratégico todo vale si se hacen las preguntas correctas y se dan a estas las respuestas correctas. Yo tengo respuestas, las mías.
Pd: En el horario de la tarde planeamos publicar el anexo relacionado con el Contexto Interno por su relación con el tema anterior

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