No es casualidad.
Estamos viendo hoy, Cuba y el mundo, cómo el poder del capital, de sus estructuras de poder, que en su desarrollo incluye el fascismo, en este caso mundial, porque incluye naciones de América, Europa y otros lugares de este mundo, se unen en el claro objetivo de tratar de eliminar una nación y su pueblo por el sacrilegio de desarrollar una experiencia única en estos tormentosos tiempos.
Aunque de hecho pueden señalarse muchas cosas nuevas en este proceso, esa unión de fuerzas de la reacción contra el progreso ha existido en la historia humana hasta hoy.
La unión, la unidad de necesidades e intereses comunes no es asunto privativo solamente de las fuerzas revolucionarias, también lo ha sido y lo es en las fuerzas de la contrarrevolución mundiales.
“Un fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo. Contra ese fantasma se han conjurado en santa cruzada todas las potencias de la vieja Europa, el Papa y el Zar, Matternich y Guizot, los radicales franceses y los polizontes alemanes”.
Este párrafo primero del Manifiesto Comunista proclama tal proceso en Europa, en los tiempos de su primera publicación, allá por 1848. Lo recordé en un artículo ya publicado, pero la realidad en desarrollo obliga a retomarlo.
A pocos años de esta publicación ocurrieron los hechos del primer intento de los proletarios franceses de tomar el cielo por asalto, en 1871, conocidos como La Comuna de París. En plena guerra entre Francia y Alemania. ¿Y que sucedió? Los alemanes unieron sus fuerzas con la burguesía francesa y arrasaron a sangre y fuego con aquel intento histórico del proletariado parisino.
Y el ejemplo se repite con la Gran Revolución Socialista de Octubre, cuando más de 17 países europeos se unen en contra de esa experiencia de los pueblos rusos y participan con las armas en la mano en la llamada guerra civil de entonces.
Muchos otros ejemplos se pueden situar. Entonces no es casualidad que hoy esa unión de las fuerzas de la reacción se produzca en el intento de destruir de manera definitiva, como ejemplo para el mundo revolucionario de estos tiempos, a la Revolución Cubana.
Con la clara intención y objetivo de que abandonen todos los intentos de transformar revolucionariamente el mundo en que vivimos, de no enfrentar al sistema del capital ni eliminar las causas de la explotación del hombre por el hombre.
No hablo de pueblos, porque ellos no se traicionan a sí mismos, las grandes mayorías son revolucionarias por naturaleza, sino de los dueños del poder del capital, que incluye finanzas, industria, comercio, poder militar, político, diplomático.
Por algo los dueños de negocios durante años establecidos en Cuba abandonan sus compromisos, gobiernos que se dicen democráticos, se doblan ante el imperio y ceden ante la prepotencia imperial.
No solo ocurre con Cuba, miremos lo que acaba de ocurrir con el Presidente de Colombia Gustavo Petro, ahora dirigente por un mes de una significativa área para el mundo, en el Consejo de Seguridad de la ONU. Han limitado sus movimientos y lo amenazan con ser detenido. Claro ejemplo de la prepotencia imperial norteamericana.
Si personas, e instituciones internacionales como la ONU, países de este mundo, siguen permitiendo la imposición de la dictadura fascista del capital, aunque esto sea uno de los grandes símbolos o señales de su creciente debilidad, el costo para el futuro de la humanidad será muy alto en el tiempo histórico.
Cuba defiende el socialismo por el que han luchado sus hijos durante mucho tiempo, pero no solo es el derecho a defender aquello en lo que se cree correcto y necesario como sistema económico y político, sino que lucha por la propia supervivencia humana, que no es solo de los cubanos.
Quienes son débiles, se arrodillan, ceden sus espacios y derechos, sirven al amo al decir de Martí como manso buey, pierden la dignidad y todo lo demás. Pero dice la sabiduría popular que no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista
Cuba sigue el legado de Martí, de Fidel, y seguirá luchando a toda costa y todo costo por la justa causa de los pueblos a tener un futuro mejor para todos.
Cuba vence con su razón, su derecho, su pueblo, sus armas, la solidaridad mundial, segura de la victoria. Y su ejemplo, que se intenta apagar y desaparecer, cada día será más luz para los oprimidos de todos los tiempos.
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