Una de las causas de la destrucción del Imperio Romano fue el surgimiento de un nuevo sistema político y socio-productivo, en el cual; gracias a mejoras en los medios de producción, se hizo inservible aquel gran poder centralizado; ciertos patricios adquirieron más poder e independencia y no se precisó que los esclavos fueran tan esclavos. Nació el señor feudal y con él, nuevas concepciones del mundo, avances en algunas cuestiones y retroceso en otras, nuevas culturas, ideas, religiones, oscurantismo…