Por Alejandro Sánchez
La adaptación es aquella capacidad o habilidad que tienen los animales para sobrevivir en un medio ambiente determinado, mutando su comportamiento o estructura. Por regla general los animales se camuflan; camaleones, mariposas; unos se hacen muy veloces y viven en manadas, como cebras y antílopes, y otros simplemente se quedan muy quietos, como caracoles o anfibios.
Si usted se fija en una pradera africana verá que el entorno lo determina todo; y por regla general los argumentos adaptativos son bastante similares; están los antílopes, gacelas y hasta las cebras, o la versión gorda: rinocerontes, hipopótamos y búfalos.
Pero siempre hay quien rompe lo normal en la cadena evolutiva: y allí están las jirafas, casi nadie adoptó ese cuello tan largo, o los elefantes con esa maravilla de la ingeniería natural que es su trompa. En otros entornos siempre hay un "inadaptado"; el canguro en Australia, los cetáceos en el mar, etc.
El ser humano fue uno de esos animales que rompió el molde. Si nos hubiéramos adaptado, todavía usáramos cola y estaríamos viviendo cómodamente en las planicies africanas.
Sin embargo, desde que el mundo es mundo, alguien nos ha pedido adaptarnos. Y casi siempre es una persona de autoridad, alguien que respetamos o que tiene poder y exige adaptación. Y si es alguien querido quién lo pide hasta se toma como ofensa que uno no se camufle, corra, o se quede quietito.
Yo nunca he tenido problemas para adaptarme a los entornos pero sí a las formas. He vivido en lugares diversos, no tengo problemas para dormir en un colchón extraño, viajo por las provincias sin necesidad de cargar con agua hervida desde La Habana, pero las formas si me traen problemas. Cuando fui militar, era muy mal militar. O muy bueno, pero mis jefes no lo consideraron nunca así.
Alguien por ahí decía que el revolucionario debe ser un eterno inconforme. Pudo ser Fidel o el Che, no estoy seguro. Marx decía que su gran logro no era haber creado una nueva teoría sino demostrar que la cosa no iba de observar la realidad sino de transformarla.
En el caso de las revoluciones, por ejemplo, no hay mérito alguno cuando se adaptan, cuando hacen lo mismo que hacen los otros, más si esos otros es el mundo capitalista. Pero peor, las revoluciones que se adaptan, que intentan parecerse, terminan siendo anti-revoluciones.
Tengan buen domingo.
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