Por Roberto R Davila Cabrera
Nota: Escrito por el autor en 2004, para uso docente.
Cada sistema político, en el cual se incluyen los partidos políticos, cuenta con su propia concepción, composición y estructura, de acuerdo con las características de cada sociedad concreta, de la estructura socio clasista y nivel de desarrollo de la base económica y la superestructura de esa sociedad.
El concepto de partido surge en la historia con un sentido esencialmente filosófico, para expresar la toma de posición ante un asunto en debate, o en el proceso de lucha entre los jefes, caudillos, y sus seguidores. En tal sentido lo encontramos en el libro "Política", de Aristóteles.
Es necesario considerar la existencia de diversidad de formas de organización para la lucha política, desde que ella existe, como sociedades secretas, grupos, sectas, y otras, que de hecho pueden y deben ser consideradas antecedentes lógicos e históricos para el surgimiento de formas superiores de organización para la lucha por la toma y mantenimiento del poder político en la sociedad.
El contenido que se da al concepto de partido, en el sentido moderno, como forma superior de organización existente para la lucha política, de manera estable y duradera, con un programa de acción orientado a la lucha y participación en el ejercicio del poder, solo lo encontramos en la etapa burguesa del desarrollo de la sociedad, y con marcadas diferencias entre uno y otro país o área geográfica del mundo.
La explicación del proceso de desarrollo de este fenómeno social, era totalmente idealista, y tampoco en esencia se ha perdido en la actualidad, en los países capitalistas que nos rodean; el contenido que le dio origen, la toma de posición como seguidores de una idea, de una doctrina, de un caudillo o jefe con gran influencia entre sus seguidores o continuadores, continúa siendo un rasgo característico esencial de la definición que se hace de los partidos.
La definición científica sobre la esencia y causas reales que posibilitan la existencia de los partidos políticos en la sociedad, solo surge en la historia con el marxismo y su posterior desarrollo leninista.
Cada partido tiene sus propias raíces sociales y de clase, cuya misión y papel en el proceso de la lucha política en cada etapa histórica, ha sido alcanzar el poder político, mantenerlo y consolidarlo.
La evolución, desarrollo y perspectivas de los partidos políticos en cada sociedad específica está relacionado con el proceso de transformaciones que objetivamente se van produciendo en las esferas de la economía, la política, y la sociedad en general, cuya expresión objetiva se inscribe en la esencia de las relaciones entre las clases y grupos sociales.
Los partidos políticos surgen como consecuencia del propio desarrollo de la sociedad, de su división en clases, por la existencia de relaciones producción, distribución, cambio, y consumo, donde las relaciones de propiedad tienen un papel determinante, lo que necesariamente se refleja en los vínculos políticos y nexos existentes entre las distintas clases sociales.
La propia existencia de los partidos en cualquier sociedad es expresión de la presencia de clases sociales y de sus luchas.
Por ello, al analizar el fenómeno social que denominamos partido político, para penetrar en su esencia, debemos considerar la base social en que ellos se sustentan, las necesidades e intereses que ellos representan y defienden, los objetivos e ideales políticos que reflejan y manifiestan, que generalmente están contenidos en sus documentos rectores, el programa político y de acción que los caracteriza, sus estatutos y reglamentos, entre otros muchos factores.
Es la doctrina materialista dialéctica acerca de la sociedad la que aporta un nuevo contenido y sentido al concepto partido, que además nos arma con una adecuada concepción metodológica para el análisis de este y otros fenómenos de la naturaleza, la sociedad y el pensamiento. Se puede resumir en lo siguiente:
•El surgimiento y desarrollo, así como la caducidad del fenómeno social que designamos como partido están condicionados por factores materiales y espirituales, en su relación dialéctica.
•El partido, como otro fenómeno social cualquiera, y todos sus elementos componentes, están en constante movimiento y desarrollo.
•Tanto el concepto partido, como otras categorías de la especialidad que expresan las relaciones objetivas presentes en este fenómeno social, tienen de hecho significaciones diferentes para los integrantes de las diferentes clases y sus líderes, en distintas etapas del desarrollo histórico y en distintos espacios geográficos.
•Como todo fenómeno social, el partido se desarrolla sobre la base de la presencia de tendencias contradictorias en su evolución. El análisis científico puede demostrar que lo que en un momento ha sido valorado como positivo en el proceso de desarrollo, puede cambiar y reflejar tendencias no tan favorables y también negativas.
•En la actividad del partido siempre estará presente la tendencia contradictoria propia de las exigencias de su desarrollo entre el contenido que justifica su existencia histórica y las formas de organización que adopta y despliega. Por ello, con el cambio de contenido, debe, exige, requiere, cambiar la forma.
•Los cambios de carácter cuantitativo en el partido implican consecuentemente cambios cualitativos en su actividad.
•La esencia de la dialéctica como doctrina de la unidad de contrarios se manifiesta en el Partido como fenómeno social, ya expresada esta idea, por ejemplo, en la necesaria correspondencia entre el contenido de trabajo que se desarrolla en cada etapa histórica y las formas de organización que por ello se deben adoptar, y también el salto que se produce en la influencia social del partido al incrementarse la cantidad de efectivos y organizaciones, lo que implica a su vez la contradicción en cuanto a la complejidad que adquiere la atención y dirección de tal cantidad. Tal unidad de contrarios se refleja como proceso constante de lucha interna en el fenómeno, entre lo viejo y lo nuevo, con rasgos y peligros que es necesario aprender a sortear para evitar que lo viejo se haga pasar por nuevo y valioso sin serlo, o a la inversa.
•Puede observarse también con plena claridad que en el partido se produce también la repetición en una etapa superior de desarrollo de cualidades, rasgos característicos, propiedades, que se mueven de lo inferior a lo superior, en un aparente retorno a lo antiguo, o lo que se expresa a plenitud como negación de la negación. Ejemplo de ello es cómo en el IV Congreso del PCC sustituimos formas de organización que hoy retomamos y restablecemos como el Secretariado del CCPCC, pero con concepciones cualitativas diferentes, no siendo una repetición mecánica, sino dialéctica, de las anteriores existentes.
Este enfoque dialectico del desarrollo del fenómeno social partido nos permite exponer criterios, concepciones y puntos de vista sobre variadas tendencias en la vida y actividad de este complejo fenómeno social, como deber militante de la ciencia, aunque esto no siempre justifique todas las tendencias prácticas y su expresión teórica, o no de respuesta teórica a toda tendencia práctica. Ello implica el análisis y debate teórico en los marcos de las consideraciones políticas que deben estar presentes, sin absolutizar una sobre otras las consideraciones científicas y políticas.
Ejemplo de ello puede ser el planteamiento político de que el partido es inmortal. Mientras el fundamento científico marxista leninista indica que siendo el partido un resultado de las contradicciones de clase en la sociedad, llegara el momento en que las causas que le dieron vida desaparezcan, para eso luchamos, combatimos, trabajamos, y con ello deberá surgir otra forma de organización social que no sea expresión de tal contradicción y de la lucha de clases, sino de las nuevas condiciones y circunstancias que la propia sociedad sea capaz de producir.
Para que ello sea posible, una de las primeras cuestiones a resolver es eliminar el imponer subjetivamente a la realidad nuestros criterios subjetivos sobre ella, cuando científicamente el serio estudio del movimiento de la realidad debe permitir las generalizaciones teóricas que la propia realidad es capaz de aportar siempre que seamos capaces de identificarlas y elaborarlas.
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