Por Alejandro Sánchez
En "El hombre y el socialismo en Cuba", el Che, es decir, Ernesto Guevara habla sobre el dilema (para quienes no son marxistas-leninistas), de la individualidad en la sociedad socialista. Por aquello de; borregos, igualitarismo, creatividad, y otras tantas categorías o aspiraciones humanas que supuestamente se ven coartadas por el colectivismo.
Y el Che lo explica perfectamente, yo no voy a redundar en eso y menos un domingo. Más cuando la cuestión es tan simple como que el ser humano como especie precisa de la colectividad, sin entrar en más debates filosóficos o políticos.
La semana anterior mencionamos la inteligencia sincera, esa que una persona dotada de talento pone a disposición de los demás, para servir a otros y es eso lo que hablaba el Che respecto al logro de la individualidad en la construcción socialista. Pero, hay una cuestión importante: los demás tienen que estar dispuestos o receptivos a ese beneficio, a esa ayuda. Si no, igual estás estorbando.
Y ahí es cuando entran a jugar otras características y virtudes del buen ser humano; sentido común, modestia, paciencia, lógica.... De nada sirve que quieras ayudar si no precisan tú ayuda. Si lo haces aún así, ya empieza a dejar de importante el ayudar o solo quieres destacar.
En esta semana he visto mucho en las redes (lo normal), pero quiero referirme sobre todo a un debate que vi, otro más, sobre Venezuela.
Vi a personas que conozco muy bien como arrastrados de toda la vida calificar de corruptos y vividores a otros, vi personas ofender que cuándo son ripostados se presentan como víctimas, y otros esgrimir altísimos conceptos para justificar su intromisión o resentimiento. Pero sobre todo, vi muchos, pero muchos, arrogarse el derecho de salir en defensa de un supuesto pueblo venezolano porqué sí, porque ese es su deber, y me llamó la atención que en sus palabritas sacadas del mejor glosario eurosocialista o post marxista (también puede usar trotskista, escoja usted) no apareciera: internacionalismo proletario.
“Diga Venezuela en qué puedo servirla...", más o menos así decía Martí.
¿Venezuela necesita lo que usted propone, o su vanidad?
Tengan buen domingo.
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