Imagen tomada de El Viejo Topo
Por Alejandro Sánchez
“Lo que yo he aportado de nuevo ha sido demostrar: 1) que la existencia de las clases solo va unida a determinadas fases históricas de desarrollo de la producción; 2) que la lucha de clases conduce, necesariamente, a la dictadura del proletariado; 3) que esta misma dictadura no es de por sí más que el tránsito hacia la abolición de todas las clases y hacia una sociedad sin clases...”
Para comprender el tema en clave cubana, existen 2 puntos o elementos presentados por Marx, que son necesarios aclarar para nuestra realidad:
1. Las alteraciones en el sistema de propiedad de una sociedad hacen variar, a su vez, las de sus «superestructuras»: la política, el derecho, la religión, la filosofía y el arte, que se desarrollan para servir a los intereses de la clase opresora, promoviendo sus valores e intereses y desviando la atención respecto a las realidades políticas.
Explicamos en el artículo anterior que en Cuba a finales de los 80, pero sobre todo después de los 90, las bases económicas variaron, generando nuevas dinámicas sociales y nuevas clases sociales y que, por más que se niegue, han influido en las superestructuras comunicacional, artística, jurídica, ideológica y hasta política.
2. La conversión en valor de cambio, de la libertad personal en el capitalismo.
O sea, la propia conciencia como mercancía, que es lo que determina que las personas defiendan su opresión por el capitalismo o sean capaces de enfrentarse a ello.
En la dialéctica entre lo material y lo espiritual, uno no sustituye, ni es superior al otro, pero en el socialismo, o el comunismo, se va en busca de una sociedad donde no existe la mercancía, hasta en su modo más extremo, el de la conciencia como valor mercantil.
Y aquí es necesario incluir otros 3 conceptos que ayudarán a entender las bases de nuestro dilema: conciencia de clase, alienación, e intelectualidad orgánica.
- La “conciencia de clase” es la capacidad de los individuos y las masas de tener conciencia de a qué clase social pertenecen, para así actuar en consonancia con las necesidades de su estamento social. La conciencia de clase está determinada por el origen, o medio social de donde proviene la persona.
- La situación, que es el medio social real en que vive la persona, el cual no siempre coincide con el de su origen. A la emigración de personas de una situación de clase a otra, se le llama dinámica social.
- Y, por último, la posición, que es la definición del comportamiento de la persona respecto a su origen, aun cuando haya cambiado su situación de clase. Eso es tener conciencia de clase.
La alienación es la imposibilidad de percibir la explotación capitalista a la cual estamos sometidos. Es cuando repetimos patrones, o naturalizamos comportamientos ajenos como si fueran propios. Y no solo eso, se naturalizan paradigmas, símbolos, concepciones, ideologías de las clases opresoras, o del sistema opresor.
La Intelectualidad orgánica era ya un concepto esbozado por Marx y Lenin, pero fue Antonio Gramsci su mejor exponente. En sus palabras; “Todo grupo social que surge sobre la base de una función esencial en el mundo de la producción económica, establece junto a él, orgánicamente, uno o más grupos de intelectuales que le dan homogeneidad no solo en el campo económico, sino en el social y en el político”.
Para Gramsci, el intelectual orgánico es aquel profesional; puede ser, “el técnico de la industria, al docto en economía, al organizador de una nueva cultura, de un nuevo derecho”, que se forma a la sombra de las clases en el poder para defenderla.
Por supuesto que la alta burguesía que representaba a los intereses norteamericanos en Cuba, la propia burguesía nacional y quienes se aprovechaban de sus beneficios, se empeñaron, desde su conciencia de clase, en que la dinámica social en la isla se mantuviera, haciéndolo, no solo, mediante mecanismos de poder económico, sino también de segregación racial, cultural, de discriminación de género. Pero, el propio capitalismo genera las causas para la lucha de clases revolucionaria, incluso para el germen, entre sus clases altas, de una intelectualidad revolucionaria, anti-imperialista, que asume las luchas del proletariado.
El Che en su estudio crítico del marxismo-leninismo aplicado en el extinto campo socialista, planteó la importancia de generar lo que llamó deber moral, o bien, ética revolucionaria. Conciencia revolucionaria, la nombraría más tarde Fidel, cuando alegaba que; “El ser humano es el único capaz, conscientemente, de pasar por encima de todos los instintos”.
En su discurso del 16 de noviembre de 2005. en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, Fidel refirió que la conciencia revolucionaria, es la suma de muchas conciencias, y de los mejores valores que puede cosechar un ser humano.
Así que el nuevo poder revolucionario, incluso desde antes del triunfo de 1959, fue creando su propia intelectualidad orgánica, su intelectualidad revolucionaria, y después la fortaleció enseñando al pueblo a leer, no a creer. Solo que la clase que perdió el poder no se resignó a ello.
(Fragmento de un artículo publicado originalmente en Una pelea cubana en facebook y telegram: ¿Existe Lucha de Clases, hoy, en Cuba? en noviembre de 2023. https://t.me/unapeleacubanacanal/725)
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