lunes, 2 de noviembre de 2026

La Página del Domingo: Aquelarre.

 Por Alejandro Sánchez

Ya fue Halloween y no vamos a hablar de eso, pues ¿Para qué? Ayer estaba, por cosas de la vida, en mi barrio de nacimiento y vi lo que quizás muchos vieron en todo el país.
Y eso me hizo recordar que en mi barrio, lo místico que se escuchó siempre fueron los toques de tambor y las repartideras de dulces que vivíamos de niños ocurrían cuando un "eleggua" salía del trono y daba la vuelta a la manzana regalando caramelos a los niños.
 
La responsabilidad todos sabemos de quién es. De Fuenteovejuna. Porque señalar a uno u otros de manera específica traerá inmediatamente acusaciones cruzadas porque nadie quiere cargar con la responsabilidad, como nadie quiere asumir sus errores, ni a nadie le gusta que le echen en cara lo feo de su entorno, más cuando lo toca personalmente.
 
Por eso vemos por ahí gente saltando irritados cuando se acusa a alguien de su mismo oficio, condición o naturaleza, de algo ni siquiera deleznable (ya hay tantas cosas naturalizadas que hay poco que sea punible), sino medianamente censurable, y solo se debe a una sencilla razón; son cómplices o partícipes de ese comportamiento.
 
Entonces, si ven a alguien decir que los abogados no somos corruptos, o que los médicos no aceptan regalitos, o celebrar Halloween no es malo o, el coge dinero de instituciones que nos han hecho daño toda la vida pero no es un mercenario.... Puede dar por seguro que la negación totalitaria esconde la aceptación del hecho o la culpabilidad individual.
 
Es aceptable no ventilar los trapos sucios y asuntos familiares en público, pero cuando alguien tenga argumentos para hacerlo, mejor vaya y lave con bastante detergente o arregle sus problemas antes de salir a romper lanzas y cruzar espadas.
 
Quiénes acusan de algo a otros, no sé por ejemplo de sectarios, por regla general son más culpables aún que el supuesto infractor. No en balde, en la Edad Media , quienes acusaban a otros de pertenecer a un aquelarre, tenían en su haber historias aún más sórdidas y la Inquisición e Iglesias de la época no actuaban muy diferente tampoco.
 
Tengan buen domingo, y si tuvo que pintarle cositas en la cara a sus hijas por culpa de algunas convenciones sociales, no se preocupe, tiene la oportunidad de volver a sus raíces siempre

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