Por Roberto R. Dávila Cabrera
Un excelente artículo del Héroe de la República de Cuba Ramón Labañino Salazar ¿Qué socialismo queremos para Cuba? me motiva a acompañarlo por el camino de buscar propuestas para poder continuar nuestra obra socialista y su recuperación y perfeccionamiento.
Y una primera idea al respecto: considero que junto a la idea de proyectar una visión del socialismo que queremos para Cuba en el futuro inmediato, estamos obligados también a reflexionar y proyectar sobre el socialismo que podemos hoy tener, dadas las circunstancias en que se desarrolla la humanidad toda, y Cuba en particular.
La primera tarea de cualquier revolución en este mundo es resolver la solución de las contradicciones que la hacen nacer, es decir, lo primero que justifica su existencia es enfrentar los problemas que afectan el presente, el hoy, que comienza a ser futuro directo viviente en el presente, porque todo comienza a ser distinto al pasado vivido para los afectados por las causas que señalo. Y con ello, se comienza a labrar, a crear, un nuevo futuro para el hombre que, hasta hoy, como siempre, ha sido explotado antes, y tiene la tarea de evitar que, en ese futuro creado, o a crear, no se repita la historia de la explotación del hombre por el hombre. Ya mencioné algo sobre la obra de la Revolución para el hoy del pueblo de Cuba en el artículo anterior ya publicado.
La bendita dialéctica siempre presente, aunque no siempre la vemos ni tenemos conciencia de ella.
La Revolución Cubana surge y se desarrolla en esa dialéctica, acabar con el oprobioso pasado para crear un presente diferente que garantice las condiciones del hombre en el presente para resolver sus necesidades e intereses, y al mismo tiempo, con la transformación de las condiciones presentes, estar iniciando el labrar el futuro, para garantizar que el pasado oprobioso no se repita.
Nadie en este mundo a podido con precisión elaborar para todas las circunstancias y condiciones, un manual para elaborar ese futuro, que nace siempre, aunque el manual no exista.
Quien a intentado construir un futuro mentalmente, olvidando la realidad presente que exige y requiere soluciones, está condenando al fracaso ese futuro mental.
Entre otras muchas cosas, porque ese presente para labrar el futuro no todo el mundo lo asume igual, hay a quienes ese futuro no los satisface porque es muy diferente, digamos, entre poder apropiarse de las cosas privadamente o que sea propiedad y consumo colectivo.
Y las fórmulas del socialismo que previeron los científicos revolucionarios que investigaron el asunto se derivaron de la necesidad de eliminar las causas que provocan la explotación del hombre por el hombre, y no quedaba de otra que sostener colectivismo, socialización, socialismo, frente a la producción distribución y consumo privado, que era privar a todos los demás participantes del proceso de los resultados de sus esfuerzos, de su trabajo.
Y el camino dialéctico que eligió la revolución en Cuba, dadas sus características de entonces, fue la entrega de las tierras de manera privada a los que las trabajaban, pero cuyos resultados pertenecían a otros.
Los campesinos de entonces lo agradecieron, hasta que ya no pudieron acompañarnos físicamente, y sus hijos heredaron como dueños ese legado, resultado de la Revolución. A muchos hoy parece que se las olvida esta historia.
Y la vida nos enseñó que esa forma privada individual y familiar, existente desde hace miles de años, no competía en el proceso de producción con otras nuevas fuerzas mucho más productivas. La propia historia demostró que se tenía a la mano una mejor solución, la producción colectiva, y se formaron las cooperativas y granjas del pueblo, formas productivas mucho más ventajosas para aplicar nuevas tecnologías e insumos productivos para sacar de la tierra mucho más de lo que se había podido sacar de ella históricamente.
Coexistieron aquí formas más colectivas de producción, privadas, de los campesinos, y de la sociedad, representada por el Estado, que, a diferencia de otros muchos lugares de este mundo, asumió la responsabilidad de ser depositario de la propiedad colectiva, social, no solo en relación con la tierra, sino en la industria y los servicios.
Y estas fórmulas aplicadas nos dieron soluciones que antes no teníamos, a nuestras necesidades inmediatas como país, como familia, como personas.
Esto gradualmente ha dejado de ser así, por razones variadas, internas, que son las que analizo aquí, y externas, como el bloqueo, las medidas actuales desde varios gobiernos, que no es uno solo aunque la información y la propaganda lo potencie y presente así, de asfixia total hacia la economía cubana y su sociedad toda, que sufre consecuencias atroces. Se comenzó a redistribuir tierras estatales a productores voluntarios que quisieran trabajar la tierra, ante la ausencia natural de la fuerza de trabajo en el campo, proceso propio del desarrollo de cualquier país en este mundo. Privatización de la producción, distribución, cambio y consumo, sin ser propietarios de tierras, que quedaron como usufructo, por ser propiedad del Estado.
Al volver a formas ancestrales de producción parcelarias, estamos renunciando, por la causa que sea, a la gran producción maquinizada, estamos renunciando, porque nos obligan circunstancias conocidas a altos niveles de productividad del trabajo y del adecuado uso de las fuerzas productivas, de los medios e instrumentos de producción.
Eso significa también renunciar al trabajo colectivo social, al socialismo, tanto en la producción como en los servicios.
Hoy se está buscando en Cuba, a nombre de salvar el socialismo, aplicar formas de producción, distribución, cambio y consumo que se fundamentan en relaciones capitalistas, lo que no es malo por sí mismo. Ese sistema también produce socialmente, colectivamente, en el campo, en la tierra, en las fábricas y empresas, y eso es natural y necesario, no es un problema.
Tanto en uno, como en otro sistema, el asunto de raíz, es quién es el dueño, cómo se distribuye lo que se produce, en qué proporciones se distribuye y consume lo que se produce.
Por eso, desde su nacimiento, el socialismo científico se refirió y explicó que la causa principal de las contradicciones sociales de cada época está en la forma de propiedad, en la forma de producir y apropiarse de los resultados del trabajo.
Y asumieron que era un deber moral luchar contra la propia existencia de la propiedad privada, que de hecho priva de todo al que no es dueño, con independencia de su papel en la cadena de producción, distribución, cambio, servicios, consumo.
Un argumento ampliamente enseñoreado en nuestra realidad actual es que el mundo que nos rodea es privado, que las relaciones de intercambio tienen ese carácter y que obligatoriamente tenemos que insertarnos en esa realidad. Es cierta la afirmación, pero no es toda la verdad.
En ese mundo de intercambio necesario, hay marcadas diferencias en cuanto a con qué se produce, como se produce, en qué proporción se intercambia lo producido, cual es el nivel de consumo, con marcada diferencia entre lo que consume quien produce, y que consumen los menos, los dueños; en las relaciones de mercado. Y no es lo mismo la manufactura que la producción industrial, y en un mundo destinado a la producción de mercancías el valor es diferente, así como sus precios.
Si Cuba y su socialismo producen, distribuyen, cambian y consumen con poco desarrollo industrial, con manufactura, con baja productividad, muy mal van a insertarse en las leyes de la competencia del mercado internacional. Pero aún es peor tener el recurso productivo, como la tierra, y no ponerla a producir durante largo período de tiempo, y digo años, es algo imperdonable por la historia, por la causa que sea, donde la primera ha sido no tener la visión política necesaria para evitarlo.
Argumentos hay muchos: no hay recursos financieros, ni insumos, ni combustible, ni…, a veces ni vergüenza. Y no pasa nada, no hay responsables que asuman tal responsabilidad. Vivo en un lugar donde tengo áreas de tierra que nunca se cultivaron ni trabajaron por sus dueños, y no pasó nada. Hoy comienzan a surcar, sembrar, crear infraestructuras, se comienzan a mover.
Pero conozco, como otros compatriotas, que existen extensiones de tierra, no solo de privados, sino estatales, sin ser trabajadas y sin producir en años, teniendo necesidad de alimentar miles o millones de personas.
Pensar en la convivencia de relaciones propias de dos sistemas diferentes, concretar eso en la práctica, ha sido práctica histórica. El capitalismo, con todo su desarrollo hasta la actualidad, nunca a podido desparecer formas que utiliza la sociedad de carácter colectivo, social, aunque con relaciones de ese carácter capitalista, o hasta feudal, en el presente.
Pero tenemos logros socialistas que no tenemos razón alguna para privatizar, y eso es política dominante y creciente en nuestra realidad actual. Todo se puede ejemplificar, pero no es objetivo ahora.
Más importante es preguntarnos: ¿Porqué paralelamente a la creación de condiciones para desarrollar el “nuevo capitalismo socialista”, o “un socialismo con vías capitalistas de desarrollo? no se han desarrollado formas verdaderamente socialistas para salvar la economía y el socialismo posible en las condiciones actuales? ¿Es que no se puede, o es que tenemos la mirada solo puesta al revés en cuanto a lo que se puede o debe priorizar desde esa otra óptica hacia soluciones capitalistas?
¿Porqué tener en nuestras mentes un socialismo futuro y no pensar y actuar en lo que es necesario hacer para mantener en lo posible lo que va quedando de socialismo, y que se pueda seguir desarrollando esas formas para tener el socialismo en las condiciones posibles de hoy, pero labrando el mañana concreto?
(Si me han seguido en artículos anteriores, no se asombraron de mis aportes de nuevos tipos de socialismos en las condiciones actuales de Cuba: -
-Socialismo por vías capitalistas de desarrollo
-Capitalismo socialista
(Continuará)
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