Primero: comunicacional.
No solo ella (ex ministra de Trabajo y Seguridad Social), dijo las cosas de la peor manera, sino que las líneas de mensaje críticas que hablan de un estado fallido, de un Estado no socialista que está desmontando la Revolución, la narrativa de El Toque y compañía, que quieren imponer la imagen de miseria en Cuba, de que otros se preocupan más del pueblo que el Estado o de que la Seguridad Social es otra función más de la cual el Estado no puede encargarse y es susceptible a ser entregada a cualquier otro actor económico/político... todo eso es pérdida.

