En la vida no hay espectadores.
Julius Fucik
«Me escribieron personas avisándome de lo que me iba a caer», me dijo por chat una joven de 22 años, estudiante de la enseñanza artística, relatándome lo que le había ocurrido al publicar un comentario en su Facebook, cuestionando la imagen construida para provocar empatía –sin cuestionamiento alguno– hacia el periodismo de los «medios independientes», al tiempo que se incentiva el rechazo a todo aquel que se atreva a expresar una visión más analítica de la guerra comunicacional hacia Cuba.
Julius Fucik
«Me escribieron personas avisándome de lo que me iba a caer», me dijo por chat una joven de 22 años, estudiante de la enseñanza artística, relatándome lo que le había ocurrido al publicar un comentario en su Facebook, cuestionando la imagen construida para provocar empatía –sin cuestionamiento alguno– hacia el periodismo de los «medios independientes», al tiempo que se incentiva el rechazo a todo aquel que se atreva a expresar una visión más analítica de la guerra comunicacional hacia Cuba.