Por Carlos González Penalva
La reciente participación de Israel Rojas, líder del dúo Buena Fe, en el programa La sobremesa de la plataforma digital La Joven Cuba ha despertado un interesante debate en los márgenes de la intelectualidad revolucionaria cubana. Su presencia, educada pero firme, honesta y serena, ha sido celebrada por muchos como un gesto de apertura y valentía. Y sin duda lo es. Pero ese reconocimiento no puede llevarnos a soslayar el terreno donde se produce el intercambio. Porque en política —y especialmente en la batalla cultural— el escenario importa tanto como la palabra, y no hay diálogo inocente cuando el guion lo escribe el adversario.







