Por Haydee Sánchez
Cuando escribo esta columna, sé que quizás algunos de nuestros lectores no podrán leerla, como también sé que no tardarán mucho en hacerlo porque confío en la voluntad de quienes trabajar para hacernos la luz.... eléctrica..... porque la otra lucecita no se apaga ni en la peor de las tempestades.